Alas al moscardón | Premio Gabriel García Márquez de periodismo

Palabras de Sergio Ramírez, Miembro del Consejo Rector del Premio Gabriel García Márquez de Periodismo:

La pregunta clave que debemos plantearnos no es si morirán los medios impresos de información, sino, si morirá el espíritu de libertad de la información, acosado por aquellos que ven en la difusión de las ideas una amenaza, como en el pasado.”

tallcrow:

sikssaapo-p:

mydistortedeyes:

I was at a drum circle once and this girl told this story while around the fire, this errie slow drum beat behind her, and this caused me to remember that moment, something that still sends chills down my spine

Interesting note that there is a heavy debate within ndn country at the contains of this story and whether or not this story has any validity as a Native fable. Why? Which Nation does it come from, can specific person be ties to this story? The most convincing argue I’ve seen so far is that it roots belong to an evangelical minister, doesn’t help that the only people I see share this story are white people. Could it be Native, possibly, but I doubt it.

this story was written by a white man……..and why does the evil wolf have to be dark?

(Source: zenpencils.com)

Entre la gente, contemplando en silencio la escena, él decidió rebelarse a su manera. Se zafó del trabajo y se fue a dar una vuelta a las universidades de las afueras del oeste. En el campus de la universidad de Beijing, hasta los topes de gente, de entre los dazibaos que cubrían las paredes de los edificios vio el de Mao Zedong, qué por supuesto había sido copiado: “Mi dazibao: ¡Fuego al cuartel general!”. Cuando volvió al despacho de su institución, continuó muy emocionado y alterado, y, en la calma de la noche, también escribió un dazibao. No esperó a que otros lo firmaran cuando llegaran al trabajo, porque temía que cuando se despertara por la mañana perdiera el valor. Tenía que pegarlo a medianoche, cuando todavía mantenía su ardor. Las masas necesitaban tener héroes como portavoces para pedir la rehabilitación de las personas que habían sido acusadas de oponerse al Partido.

GAO XINGJIANG.

"El libro de un hombre solo"

(cap.19); Barcelona, Ediciones del Bronce; 2002; trads. Xin Fei y José Luis Sánchez.

elegimaldia:

El becario que escribe los titulares en verano es un cachondo mental

elegimaldia:

El becario que escribe los titulares en verano es un cachondo mental

"La Bamba Rebelde" by Las Cafeteras (by sonLasCafeteras)

"Cuando el periodista se alindera o atrinchera, disminuyen su credibilidad y sus posibilidades de influencia” Javier Darío Restrepo (citado)
rgalan1:

Las 10 características del buen periodista
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"Cuando el periodista se alindera o atrinchera, disminuyen su credibilidad y sus posibilidades de influencia” Javier Darío Restrepo (citado)

rgalan1:

Las 10 características del buen periodista

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(via rgalan1-deactivated20140807)

Algo en lo que podemos creer

  • Escribo esta nota en una biblioteca con niños que disfrutan sus vacaciones de verano: corren, gritan o saltan, leen y trepan árboles. Para ellos la dedico, ojalá con energía que cunda y temple correcto.

Muchas de las opiniones de los políticos son el origen de esta reflexión, independientemente del contexto en el que transcurran. Explicaré esta generalidad con un caso ilustrativo, pero por el análisis que vengo haciendo me alegraría integrar otros, a manera de agravantes, en los términos de la reacción a la falta de sentido en el discurso y la mundialización.

La modernidad de relaciones democráticas nos hace partícipes involuntarios de lo que otros dicen y que pertenece al ámbito de otros más. No hablo de “normalidad” democrática, pero sí pienso en una pretensión de escuchar y ser escuchado, sin temor, y de ser capaces de regular ese espacio dialógico.

Hay hechos cotidianos que, no por estar frecuentemente en el día a día noticioso, son aceptables; pretender hacerlos creíbles es cosa de propagandas. Una capacidad de sorpresa atenta a ello, además puede llevar a la indignación que nos libre de sentimientos como el nihilismo, la indiferencia o el cinismo; a las que hay que volver machaconamente si faltara, comprometidos con la participación de un saber común que, pretendemos sea válido por encima de versiones vagas, rumorosas, y con afán de aclarar ideas a partir de una columna de opinión en un periódico local: intentémoslo.

El hecho que me interesa señalar es el de la incompetencia de juzgar en lo que atañe a un homicidio, recurriendo a la supuesta legitimidad que conllevan la firma y la cabecera que publica. Nos facilita el quehacer la entrada en el blog de Rossana Reguillo, por quien supe del asunto navegando en facebook.

Por aborrecible que sea el asesinato, la manera como lo tratemos dice mucho de nosotros. Así que una vez dada resonancia a funcionarios de partido, militantes, o ex-servidores públicos, es decir creado un lugar para los políticos en la esfera mediática, los ciudadanos somos responsables de vigilar -con análisis regulares, intercambiando puntos de vista, pensando en voz alta- dicha esfera, y crear condiciones de convivencia tolerables y en donde no quepan manipulaciones. Es nuestro espacio de opinión a la vez que un derecho establecido, y un ejercicio de rendición de cuentas como comunidad que hablará bien o mal de nosotros, tarde o temprano.

Aunque no todos quienes opinan hacen o hicieron política formalmente (otros que opinan ni siquiera dirían que son políticos) su materia suele ser el interés público. Y resulta que este interés es, junto con la actualidad, la materia fundamental del trabajo periodístico. El mismo es también la prioridad, cada vez más marcada por la accesibilidad a la tecnología de la información en esta época, que condiciona la actitud de presencia pública y la comunicación entre la ciudadanía en general, así como el diálogo con nuestras autoridades y la formación de los /las profesionales de la noticia, entre otras cosas. Allí la jerarquización de lo “importante” siempre es puesta sobre la mesa: ya como un reto, un proceso, un logro o un hecho constatable en la historia. Por eso un pronunciamiento o la revelación de un dato en medio de una historia turbia son motivos relevantes para enfocar y articular lo que es de opinar, lo de explicar, recrear, o lo de omitir.

Otros factores adicionales que más o menos nos afectan son la velocidad de las transmisiones de mensajes, los canales, así como las intenciones conscientes de informar. Pero para obtener credibilidad lo fundamental es sobre todo dar pruebas de lo que se dice.

En suma, quizá la libertad de expresión sea más una táctica (búsqueda) que una estrategia (abstracta) de apelación. Por ello sostengo que, así como los periodistas profesionales no pueden permitirse coquetear con la manipulación de las pasiones: equivale a malinformar, desvirtuar un suceso; tampoco la ciudadanía debería demandar ese trato. Si aquéllos emplean un medio que pretende ser profesional pasarán de la falta de moralidad a la falta de Ética. Y como ciudadanos sus nombres quedarán doblemente en riesgo: expuestos y vulnerables. El afán de protagonismo o el sensacionalismo explican que en los medios impresos y ahora en sus portales digitales se incurra en este vicio.

Es sabido que ni la escritura, la publicidad o la firma son garantías de verosimilitud; y, en cambio, sí pueden dañar reputaciones, acabar con esperanzas o afectar indagatorias. La credibilidad en un acto público de denuncia, así como en la expresión con el fin de persuadir es un mérito difícil de conseguir: deriva en principio del hecho de identificar y mostrar elementos que sean proporcionales y convincentes (si no que necesarios) a lo que se quiere hacer creer.

“El desempleo aumenta cada día. Los trabajadores de las granjas están en condiciones particularmente lamentables. Se recordarán acaso las investigaciones y las revelaciones del estado de semiesclavitud en las granjas de Bethal, que hicieron en 1948 el reverendo Michael Scott y un corresponsal de Guardian, Drum el año pasado y Advance éste. Se recordará cómo seres humanos, que usan sólo sacos con agujeros para la cabeza, duermen en suelos de cemento, en noches frías, sólo con sus sacos para cubrirse los estremecidos cuerpos. Se recordará que están despiertos desde las cuatro de la madrugada y los llevan a trabajar en los campos sus “indunas”, azotando a los que tratan de enderezar sus espaldas, a los que se sienten débiles o se dejan caer por el hambre o por el agotamiento total. Se recordará la historia de seres humanos que se afanan patéticamente desde las primeras horas de la mañana hasta el ocaso, alimentados sólo con harinosa comida servida en sacos sucios tendidos en el suelo y comiendo con sus manos sucias. A los que caen enfermos no se les da atención médica. Se recordará también la repugnante historia de un granjero convicto de haber atado a un trabajador por los pies a un árbol, teniéndolo boca abajo hasta la muerte, y vertiéndole agua hirviendo en la boca cada vez que él pedía agua. Estas cosas que hace mucho tiempo han desaparecido de muchos lugares del mundo florecen aún hoy en Sudáfrica. Nadie negará que constituyen un serio desafío al Congreso, y nosotros tenemos la obligación de encontrar un remedio efectivo a estas prácticas detestables”.

Nelson Mandela: “No es fácil el camino de la libertad”.

Discurso para la conferencia anual del Congreso Nacional Africano de 1953, recogido por Ruth First en “No es fácil el camino de la libertad”; México, Siglo XXI eds.; trad. Francisca Perujo.

Nelson Mandela (Londres, 1962).

Nelson Mandela (Londres, 1962).

Recapacitar: la propiedad de la tierra y los tabúes sobre ello.

Desde las ocupaciones coloniales de las tierras de las comunidades indígenas ocurridas en el siglo XVI sabemos que las peores formas de ello han derivado en derramamientos de sangre, mientras que otras, menos viles pero igualmente crueles, en largos y desgastantes pleitos judiciales. Algunas otras veces terminamos por ser testigos de arreglos en los que los funcionaros y el erario público pagan a los ocupantes y devuelven lo que originalmente fue de las comunidades aborígenes. En este último caso ¿somos concientes de lo que ello nos cuesta? ¿Hasta cuándo toleraremos que se atropellen derechos de las comunidades y encima el Estado pague sumas millonarias con nuestros impuestos?

La nota que Agustín del Castillo publica hoy en Milenio: “Ganaderos invasores de Huajimic rechazan sentarse a negociar" tendría que hacernos recapacitar en nuestra indiferencia respecto a este conflicto (así fuera por mero reflejo conceptista). Me explico.

La nota dice que en doce años recientes (2000-2012) se han restituido tierras a las comunidades indígenas huicholas en los estados de Nayarit y Jalisco -particularmente: Barranca del Tule, Puente de Camotlán y los Cañones de Tlaxcala y de Durango, por más de 39 mil hectáreas (39,193 has.)-. Qué alegría que esto haya ocurrido, dado el carácter invasivo que se reconoce otra vez. Sin embargo, el costo pagado a los colonos por haber desalojado lo que no les pertenecía ascendió a más de 375 millones de pesos ($375’146,079). Lo cual da un promedio de más de 9 mil 500 pesos por hectárea ocupada, devuelta y haber indemnizado a los invasores ($9,571.76).

No discutiré si el uso que se les ha dado a la tierra -entre agrícola, de aprovechamiento forestal y/o principalmente ganadero- ha sido determinante para disponer de las sumas que se citan. Repito que la cuestión que alcanzo a plantear tiene que ver con unos conceptos que, presentes en la nota periodística, nos tocan en tanto ostentamos actividad neuronal, usamos de la misma lengua española y de las leyes para defendernos en caso necesario.

Desde la época virreinal en México lo “racional” de unos ha sido lo “irracional” de otros muchos y en alguna medida lo sigue siendo, porque el discurso sobre el mejor acuerdo para resolver conflictos de propiedad de la tierra insiste en aludir a ese “razonable” criterio de resolución. Pero los títulos de propiedad en poder de los indígenas, de orígenes virreinales inclusive, repetidamente no han valido como garantía de “razonable” respeto para resolver las contiendas ante los tribunales agrarios de justicia. Y sabríamos que esto no lo debe obviar un funcionario en dichos cargos.

Más aún, como ciudadanos, todas y todos deberíamos poder deliberar sin asomo de amenaza o miedo sobre temas que nos atañen, pues participar en un debate como este supone apropiarnos de un derecho y un saber acumulado por largas luchas, con el fin de procurar el acuerdo pacífico con nuestros semejantes y, al menos, capaz de discutir qué es “razonable” y por qué; cuándo es “razonable” proceder y cómo.

En conclusión, el sitio hacia donde deberíamos ir en el análisis de tan valiosa información, es el mismo en donde están los recursos naturales. Deberíamos aprehender y comprender los beneficios que nos dan y que se le extraen, es decir, como razón de sobrevivencia y motivo de convivencia; son fuente de valor, económico sí desde luego. Y también convivencia y superación mediante el diálogo libre de tabués sobre la propiedad “sagrada” y la “razón” justa. La cuestión es pues, también de proporción: si qué, cuánto y cómo es justo tolerar, para que los obstinados y necios prejuicios no nos hagan pagar lo indebido, ni de lo otro tanto: tan caro y tan largamente.

GMH

chicaconceptual:

Prefiero la invasión a la edición #periodismo #journalism @judithdash

chicaconceptual:

Prefiero la invasión a la edición #periodismo #journalism @judithdash

Turbulencias en la zona de medios.

Más allá del impulso a una cadena de televisión abierta motivado por legisladores y amplios sectores sociales, la tercera en el sector privado mexicano, que ampliaría el poder de Carlos Slim frente a sus competidores en campos como la telefonía, existen hechos preocupantes que están empañando la agenda política en la transición del actual régimen. Así como existen editores de diarios que creen que reconocer al Gobernador de Veracruz con un premio por su trato a los comunicadores aporta “algo” a la comunicación. El equívoco no puede ser más llamativo en un Estado en el que durante su mandato la información periodística se ha visto dañada, a veces irreversiblemente.

Conviene analizar por separado esos aspectos u otros, salvo que, como en este caso, la sucesión intempestiva de despropósitos orilla a la síntesis. Sin afán de reduccionismo citaré más indicios de ello.

Frente a acontecimientos como la muerte reciente del Presidente Hugo Chávez, la información que uno de los diarios del grupo Reforma publicó, reflejó un estado pendular: de las llamativas portadas durante los primeros días de duelo, con panorámicas del cortejo fúnebre incluidas en espacios muy visibles, y hasta donde pude observar, ningún análisis que pondere el acontecimiento, pues ya ni siquiera en sus páginas los utiliza los obituarios.

Por otro lado, ahora que la investigación de una trama de corrupción alcanza por orden judicial a señalar que la infanta Cristina de Borbón deberá responder a imputaciones sobre manejos perversos de dinero público español, volvemos a ver el espectáculo de cierta prensa local en la que este hecho queda impreso en las páginas rosas. Así en la nota de Luis Méndez corresponsal de Reforma en Madrid, quien firma en colaboración la nota “Citan a declarar a Infanta Cristina” (Mural, 4/IV/2013, secc. Gente, p.2).

Sólo como contexto de lo anterior, hay que observar un hecho: la posición tan clara como característica de la opinión pública consciente y profesional que, en su mismo campo señala la humillación y desprecio de parte de figuras públicas que prefieren el retoque de la imagen prefabricada, la elusión a las preguntas y las comparecencias ante la prensa. Ante esto se han revelado en Eldiario.es, rechazando asistir a la versión del gobierno de Rajoy.

Así mismo, volviendo a nuestro país se ha señalado la dependencia excesiva del trino digital (tweet), y el uso del teleprompter de parte de titulares del poder ejecutivo; y no obstante se señalan otras prácticas como la falta de cuidado con las presentaciones públicas de presuntos responsables de cometer delitos. Son quienes tienen un mandato los responsables, y no la prensa, hay que insistir, los que deben respuestas, y no silencios ni montajes.

Es un logro comenzar a hacer más visibles en la prensa aquéllos actos que ponen al gobernante fuera de parámetros éticos mínimos, exigibles para su investidura; y especialmente si el medio es consecuente (sistemático) en ello. Las ventajas para la ciudadanía que les consulte, en la medida en que sale así fortalecida, son múltiples y sólo anoto pocas: quedan relegados rumores, se eleva el nivel en el trato con los poderes y, la mejor es que se favorecen la corresponsabilidad y la confianza con las empresas periodísticas, en un momento de evolución tecnológica acelerada en el que se requiere un nuevo giro en la credibilidad y no una involución, como hacen ver otros que siguen apostando al fracaso del periodismo.

Con el afán de ser propositivo, hágase amplíese el debate sobre la financiación pública en México de los medios periodísticos. Se tendrán que retomar otros como el de la regulación en materia electoral que, quizá, esté ya más avanzado. Pero su alcance será mayor y de gran utilidad internacional.

Nota adicional: ningún diario del Grupo Reforma está en el directorio de la “Asociación Mexicana de Editores de Periódicos”, quienes entregaron a Javier Duarte su premio. Y El Diario de Juárez se ha deslindado de tal asociación, a pesar de que se le cita en sentido contrario.

Ligas de interés:

http://www.proceso.com.mx/?p=338023

 http://theresetproject.tumblr.com/post/47096151330/lo-cuenta-facil-ramon-lobo-en-este-post-los  

http://www.ramonlobo.com/2013/04/03/periodistas-contumaces-en-el-error/

Ascendieron por el cerro de palmeras de cayaco, desordenadamente. Los soldados habían rodeado las dos palapas cercanas al arroyo de El Venero. Una anciana lloraba frente a la primer palapa. De la otra los soldados sacaban a golpes de fusil a un hombre ya ensangrentado. Un capitán daba órdenes a los grupos que avanzaban por el cerro. Tres soldados rodeaban al campesino golpeado. Había dos niñas llorando con las manos en la boca, los vestidos desgarrados, descalzas. La esposa del campesino se resistía junto a la puerta, sujeta por dos soldados. Era mediodía. El calor parecía confundirse con la llovizna como si todo se tornara en vapor, como si la tierra abriera un lodo caliente que el sol intentaba secar, confundir entre la llovizna y el calor asfixiante.

Carlos Montemayor (1991): “Guerra en el paraíso”, Capítulo V (fragmento relativo a sucesos de 1973 en Guerrero, México). Ed. Seix Barral, Méx. 2000.

Los Lacandones son descendientes de mayas que habitan en la selva con ese mismo nombre. Algunos apenas tienen calzado apropiado para andar entre la vegetación espesa, húmeda casi siempre y corren peligro de ser picados por insectos o serpientes. No obstante, aceptan al turista y muestran los vestigios de sus construcciones, muchas comidas por el olvido y el desentendimiento general.

Los Lacandones son descendientes de mayas que habitan en la selva con ese mismo nombre. Algunos apenas tienen calzado apropiado para andar entre la vegetación espesa, húmeda casi siempre y corren peligro de ser picados por insectos o serpientes. No obstante, aceptan al turista y muestran los vestigios de sus construcciones, muchas comidas por el olvido y el desentendimiento general.

Respetar el lenguaje :: Rotonda en El Informador Blogs

…redactar un buen texto sería el arte de unir “dos palabras que se aman”. En esa afirmación podríamos incluir a la poesía, un cuento, una novela, una descripción o una narración periodística, por ejemplo. Pero redactar de manera coherente, con respeto a las reglas gramaticales, es una habilidad que en México pocos dominan. Hilar frases para explicar, argumentar ideas, despertar emociones o crear mundos, entre muchas posibilidades, exige dominar el lenguaje.